Raphinha lanza el mensaje que enciende al barcelonismo: “Si alguien puede hacerlo, somos nosotros”

En el fútbol hay declaraciones que suenan a tópico y otras que se clavan como una bandera en medio de la tormenta. Lo que ha dicho Raphinha no es una frase más. Es una advertencia, una declaración de fe y, para muchos, el primer paso mental hacia una de esas noches que luego se recuerdan durante años.

El extremo brasileño, uno de los capitanes del vestuario azulgrana, habló sin filtros en un encuentro con aficionados en el canal oficial del club. Y dejó una frase que ya corre por los grupos de WhatsApp de medio barcelonismo: “Si hay un equipo que puede remontar somos nosotros”.

El contexto no es menor. Tras el duro 4-0 encajado ante el Atlético de Madrid en el Metropolitano, el Barça está obligado a rozar la perfección en la vuelta de la Copa. No basta con jugar bien. Hace falta carácter, convicción y una noche casi perfecta en el Spotify Camp Nou. Y ahí es donde Raphinha quiere poner el foco.

“No sirve pensar en la remontada si no haces primero un gran partido”, vino a decir. Respeto absoluto por el rival, pero cero complejos. En el vestuario no se habla de milagros, se habla de competir hasta el último segundo. Esa es la diferencia.

El brasileño, que llegó en 2022 y que hoy se define como “un culé más”, no esconde lo que significa para él el club. Llevar el brazalete de capitán no lo toma como un gesto simbólico. Lo vive como una responsabilidad real. “Es un orgullo enorme. Pocos pueden decir que han sido capitanes aquí”, explicó. Y no es una frase vacía. En el Barça, la capitanía pesa. Tiene historia. Tiene memoria.

Más allá del discurso competitivo, Raphinha dejó entrever algo que en el fútbol suele marcar la diferencia cuando llegan los momentos límite: la unión del vestuario.

“No es solo un grupo, es una familia”, aseguró. Y no lo dijo como cliché prefabricado. Habló de convivencia real, de horas compartidas, de veteranos que se mezclan con jóvenes, de extranjeros que ayudan a los de casa y viceversa. En un calendario asfixiante, los compañeros se convierten en apoyo constante. “Estamos más tiempo aquí que con nuestras propias familias”, reconoció.

Cuando le preguntaron por sus afinidades personales, no dudó en señalar a Ronald Araujo como alguien clave desde su llegada. También a Ansu Fati. Compañeros que le ayudaron a integrarse, dentro y fuera del campo. Mencionó además a pesos pesados que ya no están, como referentes que dejaron huella. El mensaje es claro: el vestuario no funciona por bloques ni por generaciones. Funciona porque nadie queda fuera.

En lo deportivo, Raphinha atraviesa un momento de reconstrucción tras las lesiones. No lo esconde. “Las lesiones son lo más complicado”, admitió. La incertidumbre, la frustración, la sensación de no entender por qué el cuerpo falla. Ahora asegura sentirse bien, buscando su mejor versión física. Y cuando está en plenitud, su impacto es evidente: desborde, intensidad, presión alta y gol en momentos clave.

También hubo espacio para el tono distendido. Le preguntaron si es más rápido que Marcus Rashford. Sonrió y fue honesto: “Creo que él es más rápido. Es impresionante su velocidad”. Sin egos inflados, sin necesidad de vender una imagen artificial.

En cuanto a fichajes, prefirió no entrar al barro. Inteligente. El mercado es terreno delicado. En cambio, sí quiso destacar algo que ilusiona al club: la calidad de los jóvenes que suben a entrenar con el primer equipo. “Tienen algo especial”, comentó. No es solo talento trabajado, es esa chispa natural que no se enseña.

Hubo incluso una comparación que conecta con la historia grande del Barça. Un aficionado lo incluyó simbólicamente en la llamada “Quinta R”, junto a leyendas brasileñas como Romário, Ronaldo, Rivaldo y Ronaldinho. Raphinha no se dejó llevar por la euforia. Reconoció a esos ídolos, recordó que crecieron viendo al Barça gracias a ellos, pero dejó clara su intención: construir su propio camino.

Esa mentalidad explica su discurso actual. No quiere vivir de comparaciones. Quiere escribir su propia página.

La remontada ante el Atlético no será sencilla. Nadie dentro del club vende humo. Pero lo que sí hay es convicción. Y en noches grandes, la convicción es el primer requisito.

Raphinha ha encendido la mecha emocional. Ha recordado que este club ha vivido gestas improbables. Ha señalado que el respeto no está reñido con la ambición. Y ha dejado un mensaje que resume el estado de ánimo del vestuario: no se sienten eliminados antes de jugar.

En un fútbol donde muchas veces el relato se impone a la realidad, el brasileño ha elegido algo más simple: creer y competir. Y cuando un capitán habla así, el eco no se queda en una entrevista. Se cuela en el estadio, en la grada y en cada jugador que salga al césped.

La pregunta ya no es si es posible. La pregunta es qué versión del Barça veremos cuando el balón empiece a rodar. Y según Raphinha, nadie debería descartarlos antes de tiempo.

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