La previa del primer gran Clásico de la temporada entre el FC Barcelona y el Real Madrid CF ha sufrido un auténtico terremoto. El Comité de Competición de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF) ha desestimado el recurso presentado por el Barça y ha confirmado la sanción de un partido a Hansi Flick, que no podrá sentarse en el banquillo del Santiago Bernabéu.
El técnico alemán, que fue expulsado ante el Girona por doble amarilla, verá el partido desde fuera. Una baja que no es futbolística, pero sí anímica y táctica, y que obliga a cambiar por completo los planes del staff azulgrana a pocos días de uno de los encuentros más importantes de la temporada.
El detonante llegó en los minutos finales del Barça – Girona en Montjuïc. Con la tensión disparada, Flick fue amonestado primero por aplaudir irónicamente una decisión del árbitro Jesús Gil Manzano, y segundos después volvió a recibir otra amarilla por gestos de desaprobación. Doble amarilla, expulsión directa y, desde entonces, una batalla contrarreloj para intentar revertir la sanción.
El club presentó imágenes y alegaciones al Comité de Competición intentando desvirtuar el acta arbitral. Pero no fue suficiente. El artículo 27 del Código Disciplinario es claro: el acta arbitral tiene presunción de veracidad, salvo error material manifiesto. Y el Comité no vio ninguno.
La resolución de la RFEF fue contundente:
“Se procede a desestimar la solicitud de dejar sin efecto la doble amonestación objeto de la presente impugnación y, en consecuencia, se acuerda el mantenimiento de las consecuencias disciplinarias derivadas de la expulsión de D. Hans-Dieter Flick, procediendo la imposición de la sanción de un partido de suspensión”.
Esto significa que Flick no estará en el banquillo del Bernabéu este domingo a las 16:15 horas. Su puesto lo ocupará Marcus Sorg, su segundo entrenador, que dirigirá al equipo desde la zona técnica.
Lo más llamativo del caso es que el Comité no entró a valorar otros gestos de Flick que podrían haber acarreado un castigo mayor. Tras el 2-1 de Ronald Araujo, el técnico realizó una butifarra hacia la grada, y tras su expulsión permaneció en la bocana de vestuarios, algo que el reglamento prohíbe expresamente.
¿Por qué no hubo sanción extra? Porque nada de eso quedó reflejado en el acta arbitral. Y sin acta, no hay procedimiento. Si lo hubieran incluido, Flick podría haberse enfrentado a una sanción de hasta tres partidos.
Para Hansi Flick, este era un partido clave. Su primer Clásico como técnico azulgrana, en el que buscaba enviar un mensaje fuerte: competir de tú a tú en el Bernabéu. Ahora, no podrá dar instrucciones desde el banquillo ni interactuar directamente con sus jugadores durante el partido.
Aunque su cuerpo técnico está preparado para asumir la dirección puntual, la ausencia del entrenador cambia la dinámica emocional y estratégica de un partido tan exigente. En un Clásico, cada detalle cuenta.
El Barça aún tiene la opción de acudir al Comité de Apelación o incluso al Tribunal Administrativo del Deporte (TAD), pero los plazos y la firmeza de la resolución dejan muy poco margen de maniobra.
La baja de Flick no afectará directamente al once inicial, pero sí al control táctico, a las reacciones desde la banda y, sobre todo, a la energía competitiva que transmite el entrenador durante los partidos. Un factor que, en escenarios tan intensos como el Santiago Bernabéu, puede marcar diferencias.
Mientras tanto, el vestuario azulgrana ya asume el golpe y mira al domingo. El Clásico, que ya era de por sí un partido cargado de tensión, acaba de subir varios grados de temperatura.
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