El regreso al Spotify Camp Nou no es solo una cuestión de nostalgia para los culés. Es una carrera a contrarreloj con cifras multimillonarias en juego. Según el programa ‘Què t’hi jugues’ de la Cadena SER, la entidad azulgrana afronta compromisos económicos muy serios con Goldman Sachs y Spotify que pueden poner en aprietos al club si las obras no cumplen los plazos pactados.
El capital que invirtieron los estadounidenses no es el gran problema: solo se empezará a devolver cuando el estadio esté en funcionamiento. Pero los intereses sí se pagan ya. El primer desembolso será en diciembre de este mismo año: 44 millones de euros de golpe. Y en diciembre de 2026, esa cifra subirá hasta los 94 millones.
Es decir, aunque la afición aún no pueda pisar el nuevo Camp Nou, las facturas ya llegan a las oficinas de Joan Laporta.
El Barça tiene hasta el 1 de enero de 2026 para entregar construidos y operativos los palcos VIP adquiridos por Legends, filial de Sixth Street. El problema: esta zona, situada entre la segunda y la tercera gradería, ni siquiera ha empezado a levantarse.
Si no se cumple, hay penalización. Desde el club ya se negocia con Goldman Sachs una modificación de este punto porque saben que, tal y como van las obras, el riesgo es real.
El contrato con Spotify también guarda trampas. La empresa sueca paga 5 millones por temporada mientras el estadio está en obras, pero el salto a 20 millones solo llegará cuando el Camp Nou cumpla dos requisitos clave:
Aforo de 94.500 espectadores. El 90% de los activos patrocinables disponibles (banquillos, fachada, sillas, pasarelas, videomarcadores…).
Si el club no llega a ese punto, seguirá cobrando únicamente 5 millones. La diferencia es brutal: 15 millones perdidos cada temporada.
Y ojo: Spotify puede romper el contrato en julio de 2028 si el estadio no está terminado, o al final de la temporada 2033-34 con un año de aviso.
No todo es fútbol. Spotify también exige que el Barça organice al menos dos conciertos por temporada en el Camp Nou, en viernes o sábado. Se podrán añadir más, pero siempre con acuerdo entre ambas partes. Además, la empresa tiene derecho a revender los ‘naming rights’. En ese caso, Spotify recupera su inversión y el Barça se quedaría con los ingresos extra.
Un negocio que parece redondo… siempre que el estadio esté acabado.
El pasado 15 de mayo, el Barça modificó su contrato con Wew Era, una de las empresas que explotará los asientos VIP. Ahora el club puede poner a su disposición esos asientos en cualquier estadio: Montjuïc, Johan Cruyff o, por supuesto, el Spotify Camp Nou cuando esté listo. Una cláusula que da aire al club en caso de retrasos, pero que evidencia que la directiva es consciente de los problemas de calendario.
El regreso al Camp Nou ya no es solo cuestión de ilusión para la afición. Si el club no cumple los plazos, las penalizaciones se cuentan en decenas de millones y pueden condicionar la economía del Barça durante años.
La pregunta es clara: ¿podrá Laporta inaugurar el Spotify Camp Nou a tiempo o tocará seguir apretando los dientes desde Montjuïc?
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