El futuro de Andreas Christensen vuelve a estar en boca de todos. En un año marcado por los cambios y las dudas en la plantilla azulgrana, el central danés ha tomado una postura firme que no ha dejado indiferente a nadie. Mientras otros jugadores escuchan cantos de sirena del mercado, Christensen tiene muy claro su camino y lo ha dejado más evidente que nunca.
El futuro de Andreas Christensen empieza a ser tema de debate en Can Barça. El central danés, de 29 años, encara su última temporada de contrato, que expira el próximo 30 de junio. Sin embargo, su deseo es rotundo: seguir en el Barça. Después de un año complicado marcado por las lesiones, el defensor vuelve a sentirse fuerte, motivado y con ganas de recuperar la confianza de Hansi Flick para demostrar que todavía puede ser un jugador clave en el proyecto azulgrana.
El adiós de Iñigo Martínez rumbo al Al Nassr abrió una ventana inesperada para Christensen. El único intocable en el eje de la defensa para Flick es Pau Cubarsí, pero el resto de posiciones siguen abiertas a la competencia. El danés lo sabe y quiere aprovechar la temporada para volver a consolidarse en el once inicial. Su reto es claro: demostrar que, si el físico le respeta, puede ser un pilar fiable en el esquema del técnico alemán.
Este verano tuvo propuestas de todo tipo. Desde Arabia Saudí, donde los petrodólares podían haberle garantizado un contrato millonario, hasta la Premier League y la Bundesliga, pasando incluso por ofertas de clubes de LaLiga. Pese a todo, Christensen nunca pensó en salir. Ni él ni su familia. Su entorno se siente completamente integrado en la ciudad y el jugador valora tanto la estabilidad personal como el prestigio deportivo de seguir defendiendo los colores del Barça. Además, su pareja está esperando su tercer hijo y la familia considera que no hay mejor lugar para criarlo que en Barcelona.
A día de hoy, todavía no ha habido contactos formales entre el agente del jugador —su propio padre— y Deco, director deportivo del club. Sin embargo, en la entidad saben que la situación se deberá resolver en los próximos meses. Por ahora, Christensen prefiere centrarse en lo deportivo: ganarse la confianza de Flick, ser importante en la rotación y, a partir de ahí, abrir la puerta a una negociación. Si rinde bien sobre el césped, el club tendrá más razones para ofrecerle una renovación y el danés estará más cerca de cumplir su deseo: seguir vistiendo de azulgrana.
Christensen no jugó ni un minuto frente al Valencia, pero su estado de forma genera optimismo. Viene de completar dos partidos con su selección contra Escocia y Grecia, donde incluso marcó un golazo en el Georgios Karaiskakis. Ese rendimiento le coloca en la terna para ser titular en el duelo europeo ante el Newcastle en St. James Park. Flick podría darle minutos para comprobar hasta qué punto el danés está preparado para recuperar protagonismo.
El mensaje de Christensen es claro: no quiere moverse del Barça. Rechazó dinero, ofertas tentadoras y proyectos alternativos porque se siente feliz en el club y en la ciudad. Su futuro inmediato depende en buena parte de su rendimiento esta temporada, pero él ya ha dejado claro su compromiso. Ahora la pelota está en el tejado del club, que deberá decidir si le ofrece continuidad más allá del próximo verano.
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