La nueva joya que sigue el Barça: “Tiene cosas de Lamine”

En los despachos del Barça hay un nombre escrito en mayúsculas, subrayado y rodeado con círculo rojo. No es una estrella mediática ni un fichaje galáctico. Es algo que en el club se ha convertido casi en religión: talento joven antes de que explote. Y esta vez, el elegido responde al nombre de Jesse Bisiwu.

Tiene 18 años, juega en el Club Brugge y todavía no ha debutado oficialmente con el primer equipo. Y aun así, media Europa lo sigue. Porque hay jugadores que no necesitan focos para hacer ruido. Basta con verlos 15 minutos para entender que ahí pasa algo diferente. Eso es lo que ha sucedido con Bisiwu.

El Barça lo lleva monitorizando desde hace meses. No es una operación improvisada ni un capricho de última hora. Es parte de una estrategia clara: adelantarse al mercado, detectar perfiles antes de que el precio se dispare y construir a medio plazo mientras otros clubes gastan cifras obscenas. Con el fair play financiero marcando el ritmo, el club azulgrana sabe que su margen está en la anticipación.

Bisiwu es un extremo belga con raíces ghanesas, formado en el OH Leuven y pulido desde los 12 años en el Brujas. Actualmente suma minutos en el Club NXT, el filial, donde está acumulando experiencia en un entorno competitivo. No es todavía una realidad consolidada, pero sí un proyecto que muchos consideran especial.

Hablamos con Vinyl Tong, ojeador especializado en fútbol africano y actualmente vinculado al Malmö, que lo conoce bien. Y la comparación que lanza no es pequeña. “Me recuerda a Lamine en sus inicios”, asegura. No por marketing ni por exageración gratuita. Por perfil.

¿Qué significa eso exactamente? Que Bisiwu es un extremo moderno, eléctrico, con capacidad para desbordar en estático y atacar espacios con naturalidad. Parte desde la izquierda, encara, recorta hacia dentro y golpea con la derecha. Tiene explosividad en los primeros metros, confianza en el uno contra uno y una sorprendente serenidad en espacios reducidos. No se esconde cuando recibe. No juega hacia atrás por miedo. Asume.

Y ahí es donde el Barça ve oro. Porque más allá de la técnica, hay algo que obsesiona al departamento de scouting: la personalidad competitiva. En el club creen que el talento sin carácter se diluye. Y los informes internos coinciden en que Bisiwu tiene ambas cosas.

El Club Brugge, por su parte, no es ingenuo. Sabe lo que tiene. El contrato del extremo termina en 2027 y la prioridad del club belga es blindarlo con una renovación que eleve su cláusula y su salario. No quieren repetir errores del pasado. No quieren que otro gigante europeo aparezca con una oferta estratégica y se lleve a su diamante antes de que explote del todo.

Porque ofertas hay. No solo del Barça. En Inglaterra también lo siguen. Y en Alemania. El mercado está atento a cualquier movimiento contractual. Si el jugador no amplía su vínculo pronto, la presión aumentará.

En el entorno azulgrana son conscientes de que no será una operación sencilla. No hay negociación formal abierta todavía, pero sí contactos indirectos y sondeos. El plan no sería incorporarlo para el primer equipo de inmediato. La idea es integrarlo progresivamente, que compita, que se adapte y que crezca dentro del ecosistema Barça. Un proyecto a fuego lento.

Lo interesante es que dentro del club no lo ven como un simple complemento, sino como una apuesta estratégica de futuro. El perfil encaja en el modelo de juego, en la apuesta por extremos verticales y en la necesidad de rejuvenecer posiciones clave sin comprometer la economía.

Bisiwu todavía no ha debutado con el primer equipo del Brujas, aunque entrena con regularidad bajo las órdenes de Ivan Leko. Esa transición está cerca. Y ahí es donde el Barça quiere anticiparse. Porque el día que debute y firme dos actuaciones potentes, el precio cambiará. Y el discurso también.

En el Camp Nou ya han aprendido que el talento joven no espera. O te adelantas o pagas el triple después. Lo hicieron en su momento con otras promesas. A veces salió bien, otras no tanto. Pero la filosofía no cambia.

La pregunta no es si Bisiwu tiene potencial. La pregunta es quién llegará primero y cuánto estará dispuesto a apostar. El Barça quiere ser ese club que detecta antes que nadie. Que construye antes que nadie. Que arriesga cuando otros dudan.

Y mientras en Bélgica lo ven como una promesa, en Barcelona algunos ya lo imaginan vestido de azulgrana. Porque cuando un ojeador te dice que le recuerda a Lamine en sus primeros pasos, no es un comentario que pase desapercibido.

El mercado de verano todavía no ha empezado oficialmente. Pero la partida ya está en marcha. Y el nombre de Jesse Bisiwu empieza a sonar cada vez más fuerte en los despachos.

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