Andreas Christensen ha entrado en una fase crítica de su etapa en el FC Barcelona. El Al Nassr ha vuelto a la carga con una propuesta que ronda los doce millones de euros para llevárselo en enero. Su plan es claro: adelantarse al verano y evitar que el danés salga gratis cuando termine contrato.
En el Camp Nou reconocen que su caso es uno de los más delicados del vestuario. Mientras varios compañeros han renovado y han sido blindados, el central sigue sin recibir una oferta en firme. Esa ausencia de movimientos alimenta dudas internas y abre la puerta a un escenario que nadie imaginaba hace unos meses.
Desde Arabia Saudí consideran que este es el momento perfecto para cerrar una operación estudiada desde hace tiempo. El jugador siempre había repetido que quería cumplir su contrato con el Barça, pero el contexto ha cambiado. Las dudas físicas y el silencio del club sobre su futuro han dejado todo en un punto muy peligroso.
La oferta del Al Nassr responde a una estrategia muy definida. Buscan reforzar su defensa con un central contrastado en la élite europea y con experiencia en grandes escenarios. La idea es incorporarlo ya en enero para que llegue rodado al tramo decisivo de la temporada.
Christensen, mientras tanto, mantiene una postura prudente y se remite a su compromiso actual. Su entorno insiste en que, antes de escuchar a nadie, quiere saber qué piensa realmente el Barça. Ese mensaje mantiene una pequeña ventana de esperanza en Barcelona, aunque el reloj corre en contra del club.
A partir de enero, el danés será libre para negociar con quien quiera sin necesidad de informar al Barça. Ese detalle añade una presión enorme a la directiva, que corre el riesgo real de perderlo a coste cero. Arabia sabe exactamente dónde está la grieta y quiere convertirla en ventaja.
Hace unos meses, el central rechazó una propuesta saudí cercana a los quince millones. Entonces, el Barça estaba dispuesto a estudiarla, pero fue el propio jugador quien frenó cualquier avance porque quería seguir en Europa. Su deseo era llegar hasta el final del contrato como futbolista azulgrana.
Ahora, el escenario no es tan claro. El crecimiento del fútbol saudí y la presencia de Íñigo Martínez en el Al Nassr son argumentos que pesan más. El club árabe quiere repetir la fórmula que ya funcionó con el exblaugrana, convertido allí en uno de los líderes del vestuario.
La posibilidad de reencontrarse con Íñigo, unida a un contrato largo y muy competitivo, hace que Christensen mire esa opción con menos distancia. Su entorno admite que escuchará cualquier propuesta si el Barça no se mueve. Arabia ya ha detectado esa duda y por eso acelera su ofensiva.
Para el Barça, la salida del danés en enero sería un golpe deportivo difícil de gestionar. Flick valora su polivalencia, su serenidad con balón y su capacidad para sostener al equipo bajo presión. Perderlo a mitad de curso dejaría un hueco muy complicado en una defensa ya castigada por lesiones y sanciones.
Al mismo tiempo, el componente económico pesa cada día más. Si Christensen no renueva, se marchará gratis en junio y el Barça no ingresará nada por un activo importante. En un club condicionado por el fair play financiero y las ventas estratégicas, renunciar a doce millones garantizados es una decisión difícil de justificar.
El Al Nassr prepara la ofensiva final mientras el Barça alarga una respuesta que ya no puede postergarse. Christensen mantiene la calma, escucha, y sabe que enero será el mes que definirá su futuro. La oferta está encima de la mesa y ahora la pelota ha pasado directamente al tejado de Laporta.
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