El nombre de Dro ha pasado en cuestión de días de promesa silenciosa de La Masia a protagonista absoluto de uno de los primeros grandes culebrones del mercado. Su futuro, a estas horas, sigue oficialmente abierto, pero la realidad es mucho más cruda: el FC Barcelona ya no controla el escenario y varios gigantes europeos están listos para ejecutar una operación tan sencilla como demoledora. Pagar seis millones de euros y llevárselo.
El centrocampista, junto a su familia y su agente, afronta un fin de semana decisivo. Sobre la mesa hay ofertas firmes, proyectos deportivos detallados y otras propuestas que aún se mueven en el terreno de la promesa, pero que deben concretarse en cuestión de horas. No hay prisa por decidir, pero sí una certeza compartida por todas las partes: Dro no seguirá en el Barça salvo giro radical de última hora.
El contexto es claro. El jugador considera que su etapa formativa en el club azulgrana ha llegado a su límite y que necesita un salto competitivo real, en una liga de primer nivel y en un entorno donde la apuesta por jóvenes talentos no sea un discurso, sino una política activa. Y ahí es donde aparecen los nombres que lo cambian todo.
Manchester City y Borussia Dortmund fueron los primeros en mover ficha con decisión. Ambos clubes llevan semanas trabajando en la sombra, trasladando al entorno del jugador propuestas concretas para el momento en que cumpla la mayoría de edad y pueda salir legalmente mediante el pago de su cláusula. No es casualidad. City y Dortmund conocen a fondo La Masia, la monitorizan de forma permanente y ya han demostrado en el pasado que no dudan en actuar cuando detectan una grieta.
El City ofrece un ecosistema de élite, una estructura pensada para pulir talento joven y una hoja de ruta clara, aunque con la competencia feroz que implica un vestuario plagado de estrellas. El Dortmund, por su parte, representa el camino más directo hacia la proyección inmediata, con un historial impecable de jóvenes que llegan, juegan y se revalorizan a velocidad de vértigo. Dos modelos distintos, pero un mismo mensaje: confían en Dro y están dispuestos a pagar por él ahora.
A este pulso se suma un actor que juega con otro tempo. El PSG observa, analiza y espera. En París no hay prisa, pero sí convicción. Tras conocerse que Dro había comunicado internamente su decisión de salir del Barça, las informaciones que apuntaban al club francés se dispararon. Sin embargo, el entorno del jugador ha sido tajante: no existe una oferta formal del PSG a día de hoy. Eso no significa desinterés. Muy al contrario.
Desde Francia han dejado claro que, si el jugador decide abandonar LaLiga y buscar un proyecto internacional, el PSG abrirá la puerta sin condiciones. Luis Enrique valora el perfil, encaja en la política de rejuvenecimiento del club y el músculo financiero parisino convierte esos seis millones en una cifra casi simbólica. La diferencia es estratégica: mientras otros aprietan, el PSG espera el momento exacto para entrar.
La lista de pretendientes no termina ahí. Otros clubes europeos, algunos respaldados por grandes grupos empresariales como Red Bull, han preguntado por la situación y han confirmado que no tendrían ningún problema en abonar la cláusula. El precio es bajo, el riesgo es mínimo y el potencial deportivo y económico es enorme. En el fútbol actual, operaciones así son caramelos imposibles de ignorar.
Mientras tanto, en Barcelona el escenario es incómodo. Hansi Flick no ha digerido bien la decisión del jugador. El técnico alemán contaba con él dentro de la planificación de futuro y consideraba que aún había margen para reconducir la situación. La respuesta de Dro ha sido clara y, según fuentes cercanas, la reacción del club también. El mensaje interno ha sido contundente y la relación, hoy por hoy, está rota.
El fin de semana será intenso para la familia de Pedro Fernández Sarmiento, consciente de que alargar la situación no beneficia a nadie. Las reuniones se sucederán, se evaluarán proyectos deportivos, contextos competitivos y planes de desarrollo individual. Una vez tomada la decisión, el proceso será casi automático: depósito de la cláusula, liberación contractual y firma con su nuevo club.
Premier League, Bundesliga o Ligue 1. Esas son las opciones reales sobre la mesa. Lo que parece cada vez más improbable es que el Barça y Dro encuentren una vía para reconstruir el puente. Desde ambas partes se insiste públicamente en mantener una mínima puerta abierta, pero en privado el diagnóstico es compartido: la salida es irreversible.
Dro ha pedido marcharse. Europa lo espera. Y el Barça asiste, una vez más, a cómo una de sus joyas abandona el nido antes de explotar. El mercado no perdona dudas y esta vez los depredadores han olido sangre.
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