El Real Madrid vuelve a necesitar un “empujón institucional” para tapar las costuras del nuevo Santiago Bernabéu, que ya le cuesta otros 19 millones más
El Ayuntamiento de Madrid ha aprobado este jueves el proyecto modificado de urbanización para la zona del Santiago Bernabéu, una operación que costará 19,6 millones de euros, y que, oficialmente, correrán a cargo del club. Sin embargo, lo que muchos califican como otra obra colateral del “nuevo estadio”, vuelve a contar con el respaldo del Consistorio y, de fondo, de la Comunidad de Madrid, como ya ocurrió en reformas anteriores.
El objetivo, según ha explicado la alcaldesa en funciones, Inma Sanz, es “integrar el estadio y sus instalaciones en el entorno residencial”. Una integración que ya estaba prevista en el plan de 2018, pero que ha tenido que ser modificada para adaptarse a la reforma integral de la estación de Metro Santiago Bernabéu. En otras palabras: más obras, más dinero y más retrasos para un proyecto que no deja de multiplicarse.

Un lavado de cara con dinero blanco
Con este cambio, se pasará de 14.500 a más de 40.500 metros cuadrados de espacio público, una subida del 270 %. Se crearán 4.500 metros de zonas verdes, se plantarán más de 300 árboles nuevos y se renovará todo el pavimento, alumbrado, red de riego, alcantarillado y drenaje urbano. A eso se le suman mejoras en los semáforos, dos nuevos pasos de peatones y 76 nuevas plazas de aparcamiento, algunas para residentes y otras para motos, taxis y personas con movilidad reducida.
Lo que no dice el Ayuntamiento es que todas estas mejoras urbanísticas y de movilidad se ejecutan directamente para adaptarse al nuevo estadio, como ya ha ocurrido anteriormente con desvíos de tráfico, permisos exprés y trato preferente al club blanco.
Cuatro zonas, una prioridad: el Bernabéu
La alcaldesa ha explicado que la actuación se divide en cuatro grandes áreas:
Calle Rafael Salgado, ya finalizada, con aceras ampliadas.
Avenida Concha Espina, donde las aceras crecerán a costa de reducir la calzada a dos carriles por sentido.
El frontal de Castellana, que se convertirá en una “gran plaza peatonal” de 20.000 metros cuadrados con carril bici incluido.
Calle Padre Damián, con aceras que duplican su tamaño y una glorieta remodelada con “paisajismo”.
Todo suena bien, pero para muchos vecinos y observadores críticos, esta nueva fase del Bernabéu confirma el patrón de siempre: el club se beneficia del poder institucional, mientras la ciudad paga los costes sociales, de movilidad y planificación urbana.

El “nuevo Bernabéu”, una historia sin final
Lejos de ser una historia de éxito, la modernización del Santiago Bernabéu acumula años de obras, partidas millonarias y un sinfín de modificaciones, que no solo encarecen el proyecto sino que confirman lo que muchos ya denuncian como otro capítulo de privilegios para el club blanco.
Y mientras el Real Madrid sigue vendiendo la imagen de un estadio “autosuficiente y de vanguardia”, la realidad es que, una vez más, el apoyo institucional vuelve a ser fundamental para maquillar los fallos de planificación de un proyecto que sigue sin convencer a todos.




