Todo comenzó el pasado lunes, apenas unas horas antes de que la selección iniciara su concentración. Según desveló Ferran Martínez vía Mundo Deportivo, Lamine fue sometido a un tratamiento invasivo de radiofrecuencia para aliviar las molestias derivadas de su pubalgia. La intervención, efectuada en Barcelona, se hizo sin comunicarlo previamente a los médicos de la selección.
El procedimiento provocó una reacción inmediata de la RFEF, que se enteró a las 13:47 horas del mismo día del tratamiento. Horas más tarde, a las 22:40, el organismo recibió el informe médico del club, donde se recomendaba reposo absoluto de entre siete y diez días.

Un choque médico y político
La RFEF entendió el gesto como una falta de comunicación grave por parte del Barça y decidió actuar. A las 10:38 de la mañana del martes, el ente federativo anunció la desconvocatoria de Lamine Yamal y emitió un comunicado denunciando la situación. En él, calificó el episodio de “inédito” y “contrario al protocolo médico habitual” en el entorno de la selección española.
El seleccionador nacional, Luis de la Fuente, también se pronunció visiblemente molesto ante la prensa. “Estoy en shock, nunca había vivido algo así”, aseguró el técnico riojano. “No sabes nada, no te llega ningún aviso y, de repente, te informan de un tratamiento invasivo”, añadió durante su comparecencia.
En el Barça, sin embargo, defienden la actuación de su equipo médico. El club sostiene que la terapia de radiofrecuencia era necesaria para intentar reducir el dolor del futbolista y acelerar su recuperación.
Qué es el tratamiento de radiofrecuencia
La técnica utilizada por el Barça busca aliviar los efectos de la pubalgia mediante impulsos eléctricos controlados. Tal como explicó el periodista Fernando Polo (@ffpolo), el tratamiento emplea agujas finas guiadas por rayos X para actuar sobre los nervios que transmiten el dolor.
Existen dos variantes de este método. La primera, con ondas de radio convencionales, calienta el nervio y reduce su actividad. La segunda, con ondas pulsadas, alivia el dolor sin dañar el tejido nervioso, permitiendo una recuperación más rápida y menos invasiva.
En cualquier caso, el procedimiento requiere control médico estricto y suele comunicarse a todas las partes implicadas, especialmente cuando el paciente pertenece a una selección nacional.
El Barça, bajo la lupa
Este nuevo desencuentro entre Barça y RFEF agrava una relación institucional que ya venía marcada por tensiones previas. Desde la Federación consideran que el club catalán ha roto los canales habituales de comunicación, mientras en el Camp Nou creen que el organismo exagera un tratamiento rutinario.
El caso también ha abierto un debate médico sobre los límites de la autonomía de los clubes respecto a los futbolistas convocados. Lamine, de solo 17 años, se encuentra actualmente en reposo y su evolución marcará si podrá regresar a los entrenamientos la próxima semana.
Aunque nadie lo dice abiertamente, en la Ciutat Esportiva preocupa el trasfondo político del conflicto. El Barça intenta centrarse en la recuperación del jugador, pero la tensión con la RFEF amenaza con prolongarse.
Por ahora, Lamine Yamal está fuera de la selección y en plena fase de rehabilitación. El joven crack vuelve a ser protagonista involuntario de una historia que revela, una vez más, la frágil convivencia entre el Barça y la Federación Española.




