El FC Barcelona continúa profundizando en la búsqueda de jóvenes capaces de ofrecer un salto inmediato de calidad. Dentro de esa estrategia, una figura se ha convertido en prioridad absoluta para el departamento de scouting: Antonio Nusa, extremo noruego cuyo crecimiento en los últimos meses ha puesto en alerta a varios gigantes del continente.
La presencia de Joao Amaral, mano derecha de Deco, en el reciente Italia–Noruega disputado en Milán no fue una simple visita institucional. El club interpretó aquel encuentro como un examen clave para calibrar el nivel real del futbolista, especialmente en un momento de la temporada donde la planificación para el curso siguiente empieza a tomar forma.
Nusa brilla en un escenario decisivo
El partido no pudo tener mayor relevancia para el jugador. Noruega, que buscaba certificar su regreso a una Copa del Mundo casi cuarenta años después, encontró en Nusa uno de los argumentos ofensivos más diferenciales. El extremo abrió la remontada con el primer gol del encuentro y completó una actuación que volvió a exponer su crecimiento meteórico.
En el Barça valoraron especialmente la madurez con la que asumió responsabilidades pese a su juventud. Su velocidad, capacidad de desborde y temple en los metros finales reforzaron informes que vienen acumulándose desde hace meses.
La selección noruega, guiada por Haaland y Odegaard, encuentra en Nusa una tercera pieza que encaja perfectamente en un proyecto que apunta alto. Su impacto en ese contexto es una señal inequívoca de que el jugador está preparado para escenarios de máxima exigencia.
Un perfil cada vez más cotizado en Europa
La proyección de Nusa no ha pasado desapercibida. El atacante pertenece al RB Leipzig, club que lo incorporó desde el Brujas hace dos temporadas y que confió en él desde el primer día. Su adaptación a la Bundesliga ha sido notable, consolidándose como un recurso ofensivo difícil de contener por su potencia y su capacidad para atacar espacios.
En los informes que manejan en el Camp Nou se destaca su polivalencia, su inteligencia para elegir cuándo arriesgar y su facilidad para desmarcarse con profundidad. En un Barça que busca extremos capaces de desequilibrar con continuidad, el noruego encaja en varias de las líneas maestras que Deco considera prioritarias.
Sin embargo, también existe un convencimiento interno: el Leipzig solo contemplará su salida ante una oferta de gran impacto. La competencia, además, empieza a intensificarse con clubes que han incrementado el seguimiento tras sus últimos partidos internacionales.
Una operación que exige paciencia y precisión
La presencia de Amaral en Milán fue solo el comienzo de un proceso de evaluación que continuará en los próximos meses. El Barça quiere anticiparse a posibles subastas, pero a la vez necesita medir cada movimiento dentro del marco del fair play financiero. Por eso, el seguimiento será meticuloso y se ampliará con nuevos informes antes de tomar cualquier decisión.
En la Ciutat Esportiva existe consenso sobre el potencial del joven extremo: combina físico, calidad y personalidad ofensiva difícil de encontrar en el mercado actual. Su margen de crecimiento es enorme, y su encaje en el modelo de Flick se percibe como natural a medio plazo.
Por ahora, el nombre de Nusa permanece subrayado en la lista de objetivos estratégicos, aunque sin movimientos directos. El Barça observa, analiza y espera la oportunidad adecuada en un mercado donde cada detalle puede decidir el futuro de una operación.
La noche de Milán no hizo más que reforzar una idea que muchos en el club ya tenían clara: Antonio Nusa es uno de los talentos europeos llamados a marcar diferencias, y el Barça quiere estar muy cerca cuando llegue el momento de dar el siguiente paso.




