El Barça convierte su cantera en una máquina de hacer millones

El FC Barcelona ha encontrado una vía de ingresos tan discreta como efectiva: vender talento joven antes de que explote del todo. No es la narrativa romántica de La Masia que tanto gusta al aficionado, pero sí una realidad cada vez más relevante en los despachos. En las próximas horas se hará oficial la salida de Dro Fernández rumbo al Paris Saint-Germain por una cifra cercana a los 8 millones de euros, una cantidad superior incluso a su cláusula de rescisión, fijada en 6 millones, después de que ambos clubes optaran por negociar para preservar una relación institucional fluida.

A primera vista, operaciones como esta suelen generar frustración. La sensación de perder a un jugador con proyección sin haberlo disfrutado apenas en el primer equipo siempre escuece. Pero cuando se amplía el foco y se observa el patrón completo, el panorama cambia de forma radical. En los últimos tres años, el Barça ha transformado este tipo de salidas en una fuente constante de ingresos, hasta el punto de convertirlas en una de las pocas certezas económicas del club.

El caso de Dro Fernández es paradigmático. El futbolista dejó huella en pretemporada, convenció al cuerpo técnico y llegó incluso a contar con un plan físico personalizado diseñado por Hansi Flick, una señal clara de confianza. Su debut oficial se produjo en el Estadi Olímpic Lluís Companys ante la Real Sociedad, y no fue testimonial: lo hizo como titular. A partir de ahí, acumuló cuatro partidos de Liga y una aparición en la Champions League ante el Olympiacos, donde además firmó una asistencia. No obstante, la falta de continuidad, la feroz competencia interna y las dudas sobre su papel a medio plazo le empujaron a aceptar la propuesta del PSG, donde tendrá un camino más despejado.

Para el Barça, la operación es clara: 8 millones de euros limpios por un jugador con participación limitada, sin coste de fichaje previo relevante y con impacto inmediato en el fair play financiero. Y Dro no es una excepción. Es solo el último nombre de una lista cada vez más larga.

Desde la temporada 2023-24, el club ha ingresado cifras muy relevantes por futbolistas jóvenes con escaso protagonismo en el primer equipo. Marc Guiu fue uno de los primeros casos llamativos. Tras debutar con Xavi Hernández, disputar siete partidos oficiales y marcar dos goles, puso rumbo al Chelsea tras el pago de su cláusula de 6 millones de euros. Un movimiento rápido, casi quirúrgico.

A partir de ahí, el goteo no se ha detenido. El Barça ingresó 4,5 millones por Unai Hernández, traspasado al Al Ittihad. Mikayil Faye dejó 10,3 millones con su venta al Stade Rennais. Álex Valle se marchó al Como de Cesc Fàbregas por 6 millones. Julián Araujo, tras una cesión en Las Palmas, fue vendido por 10 millones. Chadi Riad generó 9 millones rumbo al Betis. Incluso operaciones menores, como el regreso de Noah Darvich a Alemania por 1 millón, la salida de Jan Virgili por 3,5 millones, o los 1,2 millones ingresados por Sergi Domínguez al Dinamo Zagreb, suman en silencio.

La lista continúa con Estanis Pedrola (3 millones) y Fabio Blanco (700.000 euros). Ninguno de estos nombres fue una estrella consolidada del primer equipo. Ninguno tuvo continuidad real en el once titular. Pero todos juntos conforman una cifra que ya no puede ignorarse.

El resultado final es demoledor: 63,2 millones de euros ingresados en solo tres temporadas, según datos de Transfermarkt, gracias a 14 futbolistas formados o desarrollados en la estructura azulgrana. En un club que sigue luchando por cuadrar cuentas, cumplir con el control económico y sostener un proyecto competitivo, este modelo se ha convertido en un salvavidas silencioso.

No es casualidad. La apuesta por captar talento joven, darle visibilidad mínima en el escaparate del primer equipo y cerrar ventas inteligentes responde a una estrategia deliberada. Puede no enamorar al socio más nostálgico, pero permite sostener el presente sin hipotecar el futuro. El Barça ya no solo forma futbolistas para su primer equipo. Forma activos de mercado.

Dro Fernández es el último ejemplo, pero no será el último nombre. La cantera sigue produciendo talento, los grandes clubes europeos siguen mirando a Barcelona y el club, esta vez, sabe cuándo vender. No siempre gana el que retiene. A veces, gana el que cobra a tiempo.

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