El FC Barcelona ya trabaja a contrarreloj para reforzar una de las zonas más delicadas de la plantilla en este tramo decisivo de la temporada. La defensa, que comenzó el curso con aparente solidez, se ha convertido en un auténtico rompecabezas tras las ausencias de peso que han golpeado al vestuario azulgrana en las últimas semanas. La baja de Ronald Araújo, apartado indefinidamente por motivos personales, y la reciente lesión de Andreas Christensen justo antes del duelo ante el Villarreal han encendido todas las alarmas en los despachos del club.
Aunque el equipo cerró el año como líder de LaLiga y campeón de invierno, el mensaje interno es claro: con la plantilla tan corta y un calendario cada vez más exigente, el Barça no puede permitirse improvisar. Por eso, la dirección deportiva ha reactivado la búsqueda de un central con experiencia, rendimiento inmediato y capacidad de adaptación. Y en ese contexto ha surgido un nombre que, hasta ahora, había pasado casi desapercibido para el gran público: Nathan Aké.
El actual defensa del Manchester City, internacional con los Países Bajos y con 30 años recién cumplidos, es el último en sumarse a una lista de centrales que ya incluía perfiles como Otamendi, De Vrij o Senesi. Sin embargo, el caso de Aké es distinto. No solo por su calidad contrastada, sino por el contexto que le rodea y que podría facilitar una operación que, hace unos meses, parecía impensable.

Aké no está teniendo el protagonismo que esperaba esta temporada bajo las órdenes de Pep Guardiola. Pese a su polivalencia y fiabilidad, la feroz competencia en la zaga del City y las rotaciones constantes han reducido sus minutos. Con el Mundial del próximo verano en el horizonte, el neerlandés sabe que necesita continuidad para asegurarse un rol importante con su selección. Y ahí es donde entra el Barça.
Según ha revelado el periodista especializado en mercado Ekrem Konur, el club azulgrana valora seriamente la opción de incorporar a Aké en este mercado de invierno, preferiblemente mediante una cesión, con o sin opción de compra al finalizar la temporada. Una fórmula que encaja tanto en las limitaciones económicas del Barça como en la necesidad del jugador de sumar minutos de alto nivel.
Desde dentro del club se destaca un factor clave: la polivalencia de Aké. Puede actuar como central zurdo o como lateral izquierdo, una virtud especialmente valiosa para Hansi Flick en un equipo que sufre constantemente ajustes forzados por lesiones. En un Barça que prioriza la salida limpia de balón, la inteligencia táctica y la lectura del juego, Aké aparece como un perfil que encaja casi de forma natural.
Además, su formación y crecimiento bajo la metodología de Guardiola son un punto a favor evidente. Aké entiende el juego de posición, está acostumbrado a defender lejos del área y no se esconde cuando el equipo necesita construir desde atrás. En un contexto como el actual, donde Xavi exige rendimiento inmediato y no puede permitirse largos periodos de adaptación, ese detalle pesa, y mucho.

El posible movimiento también tendría una carga simbólica potente. Ver a un jugador del Manchester City recalando en el Barça, aunque sea de forma temporal, alimenta inevitablemente el morbo. Más aún cuando el hilo invisible que conecta a ambos clubes tiene nombre y apellido: Pep Guardiola. En Can Barça nadie habla de favores, pero sí reconocen que la buena relación entre las partes podría facilitar una operación que beneficie a todos.
Para el City, liberar a Aké unos meses permitiría equilibrar la plantilla sin desprenderse definitivamente de un jugador valioso. Para el Barça, sería una solución inmediata a un problema urgente. Y para el propio Aké, la oportunidad de liderar una defensa histórica, competir por títulos y llegar al Mundial con ritmo y confianza.
De momento, el movimiento se está cocinando en silencio, sin filtraciones estridentes ni gestos públicos. Pero en el entorno azulgrana el nombre de Nathan Aké ya no suena como una opción lejana, sino como una alternativa real, pragmática y sorprendente. Una de esas operaciones que, si se concreta, puede cambiar el rumbo de la temporada… y que nadie vio venir.




