El FC Barcelona ya no se esconde. Tras varios mercados de contención, ajustes y maniobras quirúrgicas para sobrevivir a las restricciones económicas, el club empieza a activar operaciones de alto impacto con la vista puesta en consolidar el proyecto deportivo a medio plazo. Y una de las prioridades está clara desde hace meses: reforzar la defensa con un central zurdo de primer nivel, capaz de marcar diferencias desde el primer día.
En ese contexto, el nombre que ha emergido con fuerza en las últimas horas es el de Micky van de Ven, uno de los pilares del Tottenham Hotspur y uno de los defensas más valorados de la Premier League. Según diversas informaciones, el Barcelona ya ha establecido contactos directos con el entorno del futbolista para tantear su predisposición y explorar la viabilidad de una operación que, sobre el papel, se presenta compleja pero no imposible.
Van de Ven, internacional neerlandés de 24 años, se ha consolidado como uno de los centrales más completos del fútbol europeo. Su combinación de potencia física, velocidad de recuperación, salida limpia de balón y versatilidad táctica encaja de forma casi quirúrgica con el perfil que busca Hansi Flick para construir su defensa. En los despachos del Camp Nou lo consideran un perfil estratégico, no una oportunidad de mercado más.

El técnico alemán ha sido muy claro con la dirección deportiva: necesita un central que pueda defender a campo abierto, corregir transiciones rápidas y, al mismo tiempo, iniciar jugadas desde atrás sin comprometer al equipo. Van de Ven cumple todos esos requisitos. Su capacidad para jugar tanto como central izquierdo como en el lateral en situaciones puntuales añade un valor extra que en el Barça consideran diferencial.
Además, el contexto interno del club empuja a moverse. La salida de Íñigo Martínez, las constantes dudas físicas de Andreas Christensen y la juventud de Pau Cubarsí obligan a equilibrar la zaga con un perfil contrastado, pero aún en edad de crecimiento. En ese sentido, el neerlandés aparece como el complemento ideal para Cubarsí, formando una pareja que combine juventud, jerarquía y proyección.
El Tottenham, consciente de la joya que tiene entre manos, ha tasado al futbolista en torno a los 65 millones de euros, una cifra elevada para la realidad económica actual del Barça, pero que no ha frenado el interés. En Londres saben que Van de Ven es uno de los activos más valiosos del club desde su llegada procedente del Wolfsburgo por unos 50 millones, y no tienen ninguna intención de regalarlo.

Sin embargo, hay un factor que el Barcelona considera clave y que podría jugar a su favor: la predisposición del jugador. Van de Ven nunca ha ocultado su admiración por el estilo Barça ni por figuras históricas como Carles Puyol, a quien ha citado en más de una ocasión como referente. En su entorno se percibe que el futbolista ve con buenos ojos un salto a LaLiga en un momento clave de su carrera, especialmente si el proyecto deportivo es convincente.
Desde la dirección deportiva, liderada por Deco, se trabaja con discreción pero con determinación. El plan pasa por activar la operación de cara al verano, cuando el margen salarial sea mayor y se puedan articular fórmulas creativas: pagos aplazados, bonus por objetivos o incluso la inclusión de jóvenes con proyección para abaratar el coste final. El Barça sabe que el Tottenham es un negociador duro, pero también que no cierra la puerta a grandes ventas si las condiciones son favorables.
En la lista de alternativas aparecen nombres como Nico Schlotterbeck o Alessandro Bastoni, pero internamente se percibe que Van de Ven reúne más consenso. Su adaptación al fútbol de élite, su experiencia en una liga tan exigente como la Premier y su perfil físico lo colocan un escalón por delante en la carrera.

El Tottenham, por su parte, intenta blindarlo con una mejora contractual, consciente de que clubes como el Liverpool o incluso el Real Madrid también siguen de cerca su evolución. Aun así, el club londinense observa con especial cautela cualquier movimiento del Barça, sabiendo que una salida al extranjero siempre es preferible a reforzar a un rival directo.
En el Camp Nou, el mensaje es claro: no se trata de un capricho, sino de una apuesta estructural. Flick quiere una defensa que marque época, capaz de sostener un bloque alto y agresivo sin renunciar al control. Van de Ven simboliza esa ambición: mezclar la fisicidad de la Premier con la identidad del fútbol blaugrana.
El mercado aún no ha dicho la última palabra, pero el simple hecho de que el Barcelona haya iniciado contactos ya dice mucho. El club vuelve a pensar en grande. Y cuando el Barça apunta a un central de este calibre, no suele ser solo para preguntar.




