El FC Barcelona sigue mirando al futuro con la paciencia de quien sabe que los grandes proyectos no se improvisan. Mientras el foco mediático suele concentrarse en los fichajes millonarios y en los nombres que ya dominan el presente, en los despachos del club se trabaja en silencio con otro tipo de operaciones, mucho más discretas pero igual de estratégicas. Una de ellas tiene nombre propio: Ederson Castillo, mediocentro ecuatoriano de 17 años, que ya se encuentra en la Ciutat Esportiva Joan Gamper para pasar un período de pruebas.
No es un movimiento casual ni fruto de una moda pasajera. El Barça lleva tiempo observando con atención el crecimiento del fútbol ecuatoriano, un mercado emergente que en los últimos años ha producido futbolistas competitivos, maduros a edades tempranas y con una notable adaptación al fútbol europeo. Castillo encaja perfectamente en ese perfil que tanto seduce en La Masia: talento precoz, inteligencia táctica y margen de crecimiento.
El joven pivote pertenece a Liga Deportiva Universitaria de Quito, uno de los clubes históricos del continente sudamericano y protagonista reciente de la Copa Libertadores, donde alcanzó las semifinales la pasada temporada. Allí, pese a su corta edad, Ederson ya ha trabajado en dinámicas de primer equipo, algo que en el Barça se valora especialmente cuando se trata de analizar futbolistas en fase formativa.

La presencia de Castillo en Barcelona se ha producido con el consentimiento expreso de la LDU, requisito imprescindible al tratarse de un menor. Desde Ecuador, la noticia no ha pasado desapercibida. El propio presidente del club quiteño, Isaac Álvarez, confirmó públicamente la estancia del jugador en la capital catalana, subrayando que se trata de una pasantía temporal y controlada, con el objetivo de evaluar su evolución sin precipitar decisiones.
En el Barça, la operación está perfectamente trazada. Según fuentes cercanas al club, todo responde a una iniciativa impulsada y supervisada por João Amaral, responsable del área de scouting internacional, que lleva tiempo siguiendo al futbolista. Los informes internos eran positivos y el siguiente paso lógico era verlo de cerca, lejos de highlights editados y partidos aislados. Aquí no se compra humo: se analiza cada gesto, cada movimiento y cada reacción en un entorno de máxima exigencia.
La visita de los representantes del jugador a la Ciutat Esportiva el pasado mes de diciembre fue clave. En esas reuniones, con Deco implicado directamente, se dio luz verde a este período de pruebas. No es la primera vez que el Barça actúa así. El precedente más reciente fue el del brasileño Roraima, que también pasó por un proceso similar antes de que su futuro tomara otro rumbo en Sudamérica. El método existe, se repite y no se improvisa.
A nivel futbolístico, Ederson Castillo responde al prototipo de mediocentro moderno que tanto encaja en la escuela blaugrana. Es un pivote posicional, con buen criterio con balón, capacidad para ordenar el juego desde atrás y una lectura táctica impropia de su edad. No es un jugador de highlights constantes, sino de los que hacen que el equipo funcione. En el Barça, eso siempre suma puntos.

Durante estos días será evaluado por técnicos de fútbol formativo, preparadores físicos y responsables metodológicos. No solo importa lo que hace con el balón, sino cómo interpreta los espacios, cómo se adapta a un ritmo distinto y cómo responde fuera del campo. La exigencia psicológica también forma parte del examen.
Eso sí, conviene dejar algo muy claro para evitar fantasías innecesarias: no hay ninguna intención de incorporarlo al primer equipo ni a corto ni a medio plazo. El plan, si la prueba resulta satisfactoria y se alcanza un acuerdo con la LDU, pasa por una incorporación progresiva al Barça Atlètic a partir de 2027, cuando el jugador cumpla los requisitos legales y deportivos para dar el salto a Europa.
El factor extracomunitario también marca los tiempos. Castillo, internacional en categorías inferiores con Ecuador, no podrá establecerse en el Viejo Continente hasta alcanzar la mayoría de edad, prevista para el mes de diciembre. Hasta entonces, todo se mueve en un terreno de observación, seguimiento y planificación, justo el tipo de trabajo que rara vez genera titulares ruidosos pero que explica por qué La Masia sigue siendo una referencia mundial.
En un fútbol cada vez más acelerado, el Barça apuesta por la anticipación. Mientras otros llegan tarde y pagan caro, el club observa, prueba y decide con calma. Ederson Castillo es, de momento, solo una promesa a examen. Pero en Barcelona saben bien que muchas historias importantes empiezan así, sin focos, sin prisas y con una libreta llena de anotaciones.




