Laporta deja la presidencia y Rafa Yuste toma el mando en pleno proceso electoral

El FC Barcelona ha activado oficialmente el modo elecciones y lo ha hecho con un movimiento que, aunque previsto en los Estatutos, no deja de sacudir el tablero institucional del club. Joan Laporta ha dimitido como presidente del Barça para poder presentarse a la reelección y, de forma inmediata, Rafa Yuste ha asumido la presidencia interina de la entidad blaugrana. El relevo se produce en un momento especialmente sensible, con el club inmerso en una temporada clave a nivel deportivo y con decisiones estratégicas pendientes en lo económico y lo institucional.

La dimisión de Laporta se ha formalizado este lunes tras la reunión ordinaria de la junta directiva celebrada en las oficinas del Spotify Camp Nou. El movimiento responde estrictamente a lo que marca el artículo 42.f de los Estatutos del FC Barcelona, que obliga al presidente y a los directivos que quieran concurrir a las elecciones a cesar de sus cargos una vez se convoca oficialmente el proceso electoral. Las votaciones están fijadas para el 15 de marzo, una fecha que ya marca el calendario interno del club.

Con la salida temporal de Laporta, Rafa Yuste, hasta ahora vicepresidente primero y máximo responsable del área deportiva, pasa a ser presidente en funciones hasta el próximo 30 de junio, fecha en la que finaliza el mandato actual. No se trata de un nombramiento simbólico. Yuste asume plenas funciones ejecutivas en un periodo delicado, en el que el club deberá garantizar estabilidad institucional, continuidad deportiva y absoluta neutralidad durante el proceso electoral.

La dimisión de Laporta no ha llegado sola. Junto al presidente, también han presentado su renuncia varios miembros destacados de la actual junta directiva con la intención de participar activamente en la campaña electoral. Entre ellos figuran Elena Fort, vicepresidenta del Área Institucional; Rafael Escudero, vicepresidente del Área Social; y los directivos Ferran Oliver, Josep Maria Albert, Javier Barbany, Miquel Camps, Aureli Mas, Javier Puig y Joan Soler i Ferré. Un bloque significativo que confirma que el actual proyecto pretende volver a someterse al veredicto de los socios con un equipo continuista.

Tras estas salidas, el club ha redefinido de inmediato la composición de su órgano de gobierno para garantizar el funcionamiento ordinario del Barça hasta el final del mandato. La nueva junta directiva provisional queda integrada por Rafa Yuste como presidente, Josep Cubells como vicepresidente y secretario, Alfons Castro como tesorero, y los directivos Josep Ignasi Macià, Àngel Riudalbas, Joan Solé i Sust y Sisco Pujol. Un equipo reducido, pero diseñado para asegurar gobernabilidad sin interferir en el proceso electoral.

Este punto es clave. Aunque la junta provisional mantiene plenas competencias, su margen de maniobra estará inevitablemente condicionado por el contexto electoral. Las grandes decisiones estratégicas, especialmente aquellas que puedan comprometer el futuro económico o patrimonial del club, quedan bajo un escrutinio aún mayor. La prioridad es preservar la neutralidad institucional y evitar cualquier movimiento que pueda interpretarse como electoralista.

En caso de que Joan Laporta gane las elecciones del 15 de marzo, los actuales miembros de la junta provisional podrían reincorporarse al nuevo órgano de gobierno. Sin embargo, ese regreso no sería automático ni definitivo. Deberían ser nombrados formalmente en la primera junta directiva del nuevo mandato y posteriormente ratificados por la Asamblea de Socios Compromisarios, ya que no habrían sido elegidos directamente en las urnas. Un detalle estatutario que añade complejidad al escenario postelectoral.

La salida temporal de Laporta marca un punto de inflexión en la vida institucional del Barça. Aunque se trata de un trámite legal, el impacto simbólico es innegable. El club entra en modo transición, con un presidente interino al frente y con todas las miradas puestas en unas elecciones que pueden definir el rumbo del Barça en los próximos años. La gestión económica, la relación con LaLiga y la UEFA, el futuro del proyecto deportivo y la estabilidad social del club estarán inevitablemente presentes en el debate electoral.

Mientras tanto, Rafa Yuste asume el reto de pilotar el Barça en uno de los momentos más delicados de la temporada, con la obligación de garantizar continuidad, discreción y orden. El reloj electoral ya está en marcha y el Camp Nou vive, una vez más, una de esas semanas que confirman que en el FC Barcelona nunca pasa nada… hasta que pasa absolutamente todo.

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